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In memoriam

Begoña Palomero Elorduy

Autores:

Bernal Vañó Ea

aEn representación de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria de Castilla La Mancha (APAP-CLM).

Correspondencia: E Bernal. Correo electrónico: ebernal@sescam.jccm.es

Referencia para citar este artículo:

Bernal Vañó E. Begoña Palomero Elorduy. Rev Pediatr Aten Primaria. Vol. 17. N.º 66. Junio 2015.

Publicado en Internet: 30/04/2015


El pasado 22 de marzo falleció en Guadalajara nuestra compañera y amiga Begoña. Luchó hasta el último momento contra el cáncer que se le diagnosticó 15 meses atrás, con la determinación y energía que siempre la han caracterizado, dándonos un impresionante ejemplo de optimismo y fuerza vital a todos.

Begoña Palomero

Hoy queremos recordar y destacar lo que Begoña nos ha enseñado de esta profesión que tanto quería, la Pediatría.

Vasca de nacimiento, desarrolló su labor profesional en Salamanca, Cuenca y Guadalajara. Alcarreña de corazón, en esta última ciudad trabajó 25 años y crió a sus dos hijos junto a su marido Gabriel, su alma gemela, al que tanto amaba y admiraba.

Ha sido un referente de la Pediatría de nuestra pequeña ciudad y son varias las generaciones de niños alcarreños, hoy adultos, las que han crecido sanos y, me atrevo a decir, felices, gracias al mimo y cuidado que ella ponía cada día en su trabajo. Un trabajo de pediatra de cabecera tan difícil de realizar bien en todos sus sentidos. Y es que Begoña era especialista en el niño y el adolescente. Era especialista en ayudar a los padres a comprender y normalizar la crianza de sus hijos, animándoles cada día a disfrutarlos, quererlos, acariciarlos y besarlos mucho. Siempre sin bajar la guardia y alertándolos, con la prudencia que dan los años, de todo aquello que sí era importante y requería ser visto de inmediato.

Ella sabía bien de la importancia de una infancia plena y feliz para conseguir adultos sanos y comprometidos. Su vocación y preocupación por la educación de los niños la llevó a desarrollar una actividad importante en el campo de la educación para la salud, a la que dedicaba cada día su tiempo. Convencida de la importancia de la educación sanitaria en la comunidad, siempre mostró su buena disposición a asistir a los institutos y colegios que la reclamaban. Admirábamos todos sus presentaciones tan trabajadas y bien documentadas, con su rigor científico, junto a su buena oratoria y la ilusión de mejorar su entorno y ayudar a crecer a chicos, padres y educadores.

Transmitió su buen hacer durante muchos años como tutora de residentes de Medicina de Familia y de Pediatría. Con ellos era exigente y a la vez generosa, enseñando lo que viene y lo que no viene en los libros. Se ilusionaba como una niña con sus proyectos y trabajos de investigación y nos contagiaba con el empeño que ponía en ellos.

Begoña, te gustará saber que desde que te has ido, tus pacientes van cada día a tu centro de salud, a tu consulta, a presentar sus condolencias a tus compañeros. Ellos no te olvidarán. Y nosotros, Begoña, tu familia de pediatras, te recordaremos siempre por tu energía, tu fuerza interior y el inmenso amor a tu familia y a tu profesión.

Parafraseando a Isabel Allende en la despedida a su hija Paula: “Adiós, Begoña, mujer. Bienvenida, Begoña, espíritu”.


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