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Comunicaciones orales

C-21. Diagnóstico diferencial de un cuadro purpúrico en Atención Primaria

Autores:

Pomar Ladaria IBa, Galbe Sánchez-Ventura Jb, Balagué Clemós Cc, Pastor Mourón Id, Perales Martínez JIe, Odriozola Grijalva Mf

aHospital Universitario Miguel Servet Materno-Infantil. Zaragoza. España.
bPediatra. CS Torrero La Paz. Zaragoza. España.
cEnfermera de Pediatría. CS Torrero La Paz. Sector II. Zaragoza. España.
dHospital Miguel Servet. Zaragoza. España.
eHospital Infantil Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
fServicio de Pediatría. Hospital de Barbastro. Huesca. España.

Referencia para citar este artículo:

Pomar Ladaria IB, Galbe Sánchez-Ventura J, Balagué Clemós C, Pastor Mourón I, Perales Martínez JI, Odriozola Grijalva M. C-21. Diagnóstico diferencial de un cuadro purpúrico en Atención Primaria. Rev Pediatr Aten Primaria. 2009;11 Supl 17:e26.

Publicado en Internet: 31/12/2009


Introducción y objetivos. Las lesiones purpúricas constituyen una causa poco frecuente de consulta en Atención Primaria. Entre ellas, encontramos la púrpura trombocitopénica idiopática (PTI), un desorden autoinmune caracterizado por la aparición de trombocitopenia debida a la presencia de anticuerpos que, unidos a los antígenos plaquetarios, causan su destrucción prematura, fundamentalmente en el bazo.

Caso clínico. Niña de 4 años atendida en nuestro centro de salud por aparición de petequias y hematomas en cara, tronco y extremidades sin antecedentes traumáticos, ni presencia de fiebre, que se constatan en la exploración física, así como petequias y hematomas en paladar duro, sin objetivarse signos de sangrado activo. Se deriva a centro hospitalario de referencia para estudio.

En Urgencias realizan hemograma, en el que destacan 12.000 plaquetas, siendo los leucocitos y la serie roja normales, por lo que se decide ingreso. Se solicitan, asimismo, bioquímica, hemostasia y sedimento de orina que resultan normales, serologías de virus positivas a citomegalovirus e IgG de parvovirus B19 y anticuerpos antiplaquetarios. A las 24 horas, se constata descenso de las plaquetas a 3.000, por lo que se administra inmunoglobulina intravenosa (IGIV), mostrando recuperación clínica y analítica, y se la da de alta a los 4 días, siendo controlada posteriormente en el centro de salud y las consultas externas del hospital.

Ha precisado reingreso y tratamiento con IGIV en 7 ocasiones por PTI aguda recidivante durante los siguientes 4 meses. Actualmente, está pendiente de realización de aspirado de médula ósea.

Conclusiones. El diagnóstico diferencial de los cuadros purpúricos durante la infancia incluye múltiples procesos de etiopatogenia muy diversa, entre los cuales se puede encontrar patología de gravedad como neoplasias, infecciones severas o malos tratos. Desde el punto de vista de la Atención Primaria, interesa incidir especialmente en el diagnóstico diferencial que plantea partiendo de la anamnesis y de la exploración física, así como en la adecuada gestión y derivación del caso.


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