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Comunicaciones orales

C-4. Intoxicación por cantaridina tras su uso terapéutico en molluscum contagiosum diseminado

Autores:

Pomar Ladaria IBa, Perales JIb, Romera Santa Bárbara Bc, Sancho Gracia Ed, Justa Roldán MLe, García Jiménez MCf

aHospital Universitario Miguel Servet Materno-Infantil. Zaragoza. España.
bHospital Universitario Miguel Servet Materno-Infantil. Zaragoza. España.
cMIR-Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet Materno-Infantil. Zaragoza. España.
dServicio de Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
eHospital Universitario Miguel Servet Materno-Infantil. Zaragoza. España.
fHospital Universitario Miguel Servet Materno-Infantil. Zaragoza. España.

Referencia para citar este artículo:

Pomar Ladaria IB, Perales JI, Romera Santa Bárbara B, Sancho Gracia E, Justa Roldán ML, García Jiménez MC. C-4. Intoxicación por cantaridina tras su uso terapéutico en molluscum contagiosum diseminado. Rev Pediatr Aten Primaria. 2009;11:Supl 17:e6.

Publicado en Internet: 31/12/2009


Introducción y objetivos. La cantaridina es un potente vesicante que se obtiene de la desecación y pulverización de la Lytta vesicatoria, un coleóptero. Tiene utilidad terapéutica en el tratamiento de molluscum contagiosum (MC) y de la verruga vulgar. En manos experimentadas resulta seguro y eficaz. Aplicada sobre la dermis, puede producir erupciones, ampollas y dolor local. Su absorción sistémica puede originar toxicidad gastrointestinal y urinaria, y en caso extremo la muerte.

Caso clínico. Niño de 5 años que tras tratamiento de MC diseminado con cantaridina tópica, presenta múltiples lesiones ampollosas, algunas de gran tamaño y hemorrágicas, acompañadas de dolor local y a las que se añade en las últimas horas dolor abdominal, vómitos y hematuria macroscópica.

La exploración física evidencia palidez cutánea, sequedad de mucosas y lesiones ampollosas múltiples diseminadas en tronco y extremidad inferior derecha, siendo el resto anodino.

Precisó ingreso para estudio y tratamiento intravenoso. Las exploraciones complementarias confirmaron la hematuria (64.500 hematíes/ml, el 100% de morfología normal), siendo hemograma, coagulación, bioquímica sanguínea, función renal y ecografía renal y vesical normales, y el urocultivo negativo.

Presentó buena evolución, para desaparecer la hematuria a las 48 horas del ingreso, precisando únicamente curas tópicas de las lesiones cutáneas.

Conclusiones. El MC constituye una patología muy frecuente durante la infancia, así como un motivo usual de consulta en Atención Primaria. A pesar de tener habitualmente una evolución autolimitada, es recomendable su tratamiento a fin de evitar su contagio. La cantaridina tópica es considerada, según algunos estudios, el tratamiento de elección del MC durante la infancia, siendo un método terapéutico aprobado por la FDA y seguro si es aplicado por manos experimentadas. Si bien tiene efectos potencialmente tóxicos que deben ser conocidos por el facultativo y la familia, quienes deben recibir una adecuada educación en la retirada del fármaco.


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