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Mortalidad e ingresos hospitalarios por violencia de los menores de 15 años en la Comunidad Valenciana (2007-2011)

Autores:

Carpio Gesta MLa, Redondo Gallego MJb, Ballester i Diez Fc

aDirección General de Salud Pública. Conselleria de Sanitat. Generalitat Valenciana. Valencia. España.
bUnidad Mixta de Investigación. Universitat de València-FISABIO-UJI. Valencia. España.
cUnidad Mixta de Investigación. Universitat de València-FISABIO-UJI. CIBERESP. Valencia. España.

Correspondencia: ML Carpio. Correo electrónico: carpio_mar@gva.es

Referencia para citar este artículo:

Carpio Gesta ML, Redondo Gallego MJ, Ballester i Diez F. Mortalidad e ingresos hospitalarios por violencia de los menores de 15 años en la Comunidad Valenciana (2007-2011). Rev Pediatr Aten Primaria. 2016;69:25-33.

Publicado en Internet: 30/03/2016

Resumen:

Introducción: la violencia contra la infancia jamás es justificable y puede prevenirse actuando sobre los desencadenantes de comportamientos violentos. Conocer su magnitud y características posibilita emprender cambios que contribuyan a reducir su frecuencia y gravedad.

Métodos: se analiza la mortalidad y los ingresos hospitalarios por violencia en menores de 15 años en el periodo 2007-2011 en la Comunitat Valenciana.

Resultados: se contabilizaron 12 defunciones y 156 ingresos. Murieron tres veces más niños que niñas. Los fallecimientos fueron más frecuentes en los menores de un año, seguido del grupo de 10-14 años. Los seis casos de suicidio ocurrieron en el grupo de 10-14 años y los métodos utilizados fueron: ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación y saltar desde lugar elevado. Los homicidios fueron el doble en niños y niñas de 0-9 años.

Ingresaron por violencia dos veces más las niñas, siete veces más en el grupo de 10-14 años, tres veces más los extranjeros, dos veces más los residentes en medio rural y dos veces más si tenían riesgo de exclusión social, siendo estas diferencias estadísticamente significativas. Los ingresos por violencia autoinfligida fueron el doble (intento de suicidio) que por agresiones.

Conclusiones: el número de casos es de gran importancia epidemiológica y de salud pública. En la violencia contra la infancia se manifiestan los ejes de desigualdad en salud y la necesidad de mejorar la declaración y la coordinación de todos los ámbitos de la atención a los menores. Es relevante relacionar las distintas fuentes de información, devolverla a los profesionales y formarlos.

Palabras clave: Maltrato infantil. Violencia doméstica. Mortalidad infantil. Niños hospitalizados.


INTRODUCCIÓN

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia contra los niños y niñas jamás es justificable y es evitable. En 1996, la 49.ª Asamblea Mundial de la Salud adoptó la resolución WHA49.25, que declara que la violencia es un problema de salud pública fundamental y creciente en todo el mundo e insta a los Estados a abordarla desde la perspectiva de la salud pública1.

Las recomendaciones internacionales aconsejan a los Estados utilizar indicadores nacionales basados en normas acordadas internacionalmente y garantizar la compilación, análisis y difusión de los datos para comprobar los progresos en el tiempo. Los datos deberían desglosarse por sexo, edad, medio urbano o rural, características de los hogares y familiares, educación y etnia2.

Sin embargo, una característica singular de la violencia es su ocultamiento. En los niños/as víctimas de violencia, por vergüenza, miedo al rechazo social, sentimiento de culpa y ausencia de canales de denuncia asequibles. Por miedo al castigo legal o la posibilidad de perder la custodia de los menores en los actores y espectadores de violencia en menores. Y en los profesionales, a pesar de su obligación legal, además de moral, de hacerlo4, por miedo a los “falsos positivos” (equivocarse en el diagnóstico y sus posibles repercusiones sociales y legales)3, la desconfianza en la actuación eficaz de los sistemas oficiales de protección de menores y la probabilidad de verse inmersos en litigios.

Hay una fuerte evidencia de que en la mayoría de los casos de maltrato o cualquier otro tipo de violencia contra los menores no se informa, incluso en los países en los que existe obligatoriedad legal de notificar. Las estadísticas de maltrato basadas en las fuentes oficiales de los servicios públicos (sanitario, escolar, judicial, bienestar social, policial) subestiman la prevalencia de violencia contra la infancia, como se sugiere cuando se las compara con encuestas basadas en autoinformes de ámbito comunitario2. Se estima que los organismos públicos declaran entre el 6% y el 10% de la magnitud del fenómeno y que solo alrededor del 1% de los niños/as que sufren violencia presentan lesiones que requieren atención médica5.

Las manifestaciones de la violencia contra la infancia varían con la edad, existiendo mayor riesgo de lesiones graves en los bebés y menores de cinco años debido a su mayor vulnerabilidad, por la dificultad diagnóstica al carecer del testimonio de la víctima y por la invisibilización de estos en la sociedad, al moverse habitualmente solo en el ámbito de lo privado. Entre la mortalidad por violencia más difícil de identificar están los infanticidios por asfixia, envenenamiento o ahogamiento presentados como muerte súbita en la infancia6,7.

En relación a las diferencias por sexo, se referencia más abuso físico en niños y abuso sexual en niñas, con influencia del modelo social de género8.

En estudios comunitarios realizados en Europa, la prevalencia de abuso sexual observada es del 9,6%, siendo de 13,4% en chicas y 5,7% en chicos; del 22,9% para el maltrato físico y del 29,1% para el abuso emocional. Hay pocos estudios disponibles sobre negligencia, pero su prevalencia estimada en estudios a nivel internacional es de 16,3% para la física y 18,4% para la emocional9.

En España, diversos estudios