La Sentencia del TJUE de 21 de junio de 2017: nada nuevo más allá del revuelo asociado al “debate antivacunas”

Autores:

Ojuelos Gómez FJa

aAbogado. Salamanca, España .

Correspondencia: FJ Ojuelos. Correo electrónico: fojuelos@icasal.com

Referencia para citar este artículo:

Ojuelos Gómez FJ. La Sentencia del TJUE de 21 de junio de 2017: nada nuevo más allá del revuelo asociado al “debate antivacunas”. Rev Pediatr Aten Primaria. 2017;19:e133-e140.

Publicado en Internet: 19/07/2017

Resumen:

La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 21 de junio de 2017 fija los criterios de interpretación de la normativa de la Unión Europea (Directiva 85/374) relativa a las exigencias de prueba en un proceso de reclamación de daños imputados a una vacuna supuestamente defectuosa. En el proceso que analiza la relación de causa-efecto entre la administración de una vacuna contra la hepatitis B y el desarrollo de una enfermedad de la que no ha podido establecerse su etiología, como es la esclerosis múltiple, la prueba del defecto de una vacuna y del nexo causal entre el defecto y el daño provocado podría establecerse mediante una prueba seria, específica y consistente, analizando cada caso individualmente. Si la ciencia no sabe cómo se produce la esclerosis múltiple, no se puede practicar prueba alguna directa que conecte una causa con una consecuencia cuyo mecanismo de producción es desconocido. Un traslado de la carga de la prueba al productor es contrario a derecho. No es posible establecer un sistema en virtud del cual la ley o los tribunales fijen que, a partir de ciertos indicios, pueda considerarse que el defecto imputado a una vacuna es causa de un daño concreto cuando la investigación médica no haya demostrado la relación de causa-efecto. La sentencia no establece criterios distintos a los que venían aplicándose. Las conclusiones de los tribunales fijando los hechos no pueden establecer lo que la ciencia no ha demostrado.

Palabras clave: Unión Europea, Vacuna hepatitis B, Efectos adversos, Esclerosis múltiple.

 
NOTAS AL PIE
 
 
BIBLIOGRAFÍA
 

La alarma se encendía hace unos días por una noticia1 que ha tenido poco eco en el ámbito del derecho: la publicación de la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 21 de junio de 2017 en el asunto C-621/15 N. W and Others v Sanofi Pasteur MSD and Others2.

En resumen, los familiares de un ciudadano francés fallecido tras serle diagnosticada una esclerosis múltiple imputan a una vacuna contra la hepatitis B el desencadenamiento de la citada enfermedad (esclerosis múltiple).

El revuelo se justifica por lo creciente del rumor provocado por el “debate” en torno a la seguridad y efectividad de las vacunas que, tristemente, sigue amplificándose sin base científica, a pesar del éxito para la salud mundial que ha supuesto su uso3 y lo desacreditadas que han quedado ciertas teorías sobre su falta de seguridad4 que pretendían establecer una relación entre vacunas y efectos adversos graves. Decimos “debate”, entre comillas, porque aunque algo hay, tal cosa parece muy asimétrica: si frente a la defensa de las vacunas el argumentario suele construirse a partir de los datos, de la mano de la ciencia, al otro lado, por lo general, las razones suelen tener fundamentos extracientíficos, apoyados a veces en casos de efectos adversos descritos por la literatura médica5 que han venido, en ocasiones, coadyuvados por profesionales sanitarios deslegitimado