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A la Pediatría desde el Arte

La Sagrada Familia. Watteau, 1718.
Doña Consuelo Martínez de Aísa con sus hijos. Romero de Torres, 1922

Autores:

Carabaño Aguado Ia

aSección de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Infantil. Servicio de Pediatría. Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid. España.

Correspondencia: I Carabaño. Correo electrónico: carabano1975@hotmail.com

Referencia para citar este artículo:

Carabaño Aguado I. La Sagrada Familia. Watteau, 1718. Doña Consuelo Martínez de Aísa con sus hijos. Romero de Torres, 1922. Rev Pediatr Aten Primaria. 2011;13:491-2.

Publicado en Internet: 11/10/2011

Conflicto de Intereses:

El autor declara no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo.


La Sagrada Familia

La Sagrada Familia. Watteau, 1718

Con Watteau y sus metáforas, la familia se convierte en un ámbito de paz, simbolizada esta por la paloma que sostiene el Niño. Frente a la fantasmagoría circundante, El Niño y la Virgen son los dos únicos seres que parecen reales. San José parece solaparse con la Virgen desde un punto de vista irreal, sin peso. Parece que está en otro plano, o que vive el nacimiento desde la otredad. La cosa no parece ir, al fin y al cabo, con él. La Virgen madre, en cambio, esboza una sonrisa y vigila con celo las reacciones del Niño. ¿Acaso quiere decir Watteau que la maternidad tiene un peso e importancia simbólica mucho mayor que la paternidad?

Doña Consuelo Martínez de Aísa con sus hijos

Doña Consuelo Martínez de Aísa con sus hijos. Romero de Torres, 1922

El pintor de las mujeres morenas, los toreros y las guitarras se vio también tentado a representar el mundo infantil. En este cuadro hay un claro protagonista: las manos. Así, la mano derecha de la madre enlaza la mano derecha de su hijo con gentileza y ternura; y a su vez, con la izquierda, arropa el antebrazo de la hermana mayor. Esta, con su mano derecha, acaricia la cabeza de la hermana menor, en un gesto que simboliza protección. Como testigo de todo, en un segundo plano, la puerta romana de Córdoba vigila la escena.


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